Muchas veces decimos que la realidad supera la ficción, al parecer esa frase se cumple al máximo, sobre todo, por lo que hemos vivido durante los últimos días. Pensábamos que íbamos a tener un comienzo de año algo tranquilo, sin sobresaltos, pero la madrugada del sábado 3 de enero, sorprendieron a la Sultana del Ávila.
¡Qué cosa más impensable! Unos militares extranjeros, se metieron en Caracas, y en menos de 20 minutos, habían hecho estruendo y cumplido su misión: Llevarse al presidente en funciones. Prefiero poner la definición en funciones, para no entrar en el interminable debate de la legitimidad, que no pone el punto focal sobre lo fáctico.
Desde que comenzó todo el evento, no dejamos de lado las redes sociales y las noticias. ¡Nos hacíamos demasiadas preguntas! Y para mayor desgracia, no había respuestas. Así iniciábamos todo tipo de especulaciones e imaginábamos, las cosas más increíbles sobre el futuro.
García Márquez, Vargas Llosa, Gallegos y Uslar Pietri, nunca pensaron que pudiera pasar algo como lo que hemos vivido; y si alguna vez lo hicieron, de seguro lo desecharon como una idea demasiado loca. Ni siquiera en un guion hollywoodense, se ha visto todo esto.
Más allá de todo este realismo mágico, tenemos ahora una realidad: El mando del Estado cambio de manos, ahora hay una presidenta en funciones. No es la que muchos querían, pero recibió la bendición del mandamás norteño, que nos ve más como una colonia, que como una nación capaz de poder resolver sus problemas.
Nos toca lidiar con este contexto y que debería comenzar a cambiar: ¡Qué cese el conflicto! ¡Qué abran las celdas y salgan los presos inocentes! Pero, sobre todo; ¡Qué podamos ejercer la política como servicio sin temor a represalias!
Es momento de pensar en lo diferente, en construir la transformación. Algo que no será de la noche a la mañana, pero que, con cada pequeña acción, lograremos el objetivo: Una mejor nación para todos.
Todavía siento en la calle la incertidumbre, la gente busca una respuesta coherente a todo esto. Además, anhela que su vida mejore; que cesen los sacrificios absurdos y que la vida se disfrute al máximo, en compañía de sus afectos.
Pues nos toca esperar, que quienes tienen el poder decisión, hagan lo correcto: Pensar en la gente; algo que no se ha hecho, desde hace tiempo.
En lo personal, no tengo problema en vivir un realismo mágico,
pero que sea para disfrutarlo y no estar en la eterna angustia que hemos
padecido.

Excelente Rafael, la incertidumbre nos embarga, pero siempre habrá una luz al final del túnel. Saludos
ResponderBorrarAsí mismo es estimado.
BorrarDios es bueno encomenderos a él nuestras vidas , Jesucristo es el hueso justo el guardará en sana paz nuestras Venezuela es de Jesucristo.. todo pasará 🙌
ResponderBorrarAmen
BorrarQue buena reflexión Rafael. Tampoco tengo problemas en vivir algo de ese realismo mágico.... jajaja. Dios nos proteja todos.
ResponderBorrarAmen querida amiga
Borrar