¡Un día a la vez!

 

¡Hola vieja amiga! Vengo hoy a estar un rato contigo, a conversar un poco, tal vez a recordar momentos que no te he compartido. Déjame relajarme un poco, aunque la semana la he sentido liviana, creo que no está demás, tomar conciencia de que se hace necesario sentirse relajado.

Te comento… Hace más de un año, le pedí a mi hermana que me hiciera unos tatuajes, pudiera considerase una especie de crisis de entrada a los 40 años, pero desde joven había querido que me tatuaran. Deseché la idea cuando fui donante de sangre dirigido, ahora sé que puedo seguir donando sangre, si dejo pasar un tiempo prudencial desde el momento que me hagan algún tatuaje.

Mis tatuajes están en los brazos, son cuatro frases que me encantan y significan mucho para mí. Pero quiero contarte de una frase que ha sido guía: ¡Un día a la vez! La veo y me la repito, sobre todo en momentos de ansiedad.

Aunque la tengo controlada, hubo un momento donde la ansiedad me dominaba. ¡Qué desagradable sensación! Uno quiere las cosas para ya o le desespera no lograr lo que se desea.

Cuando me ocurría eso, un amigo, de esos que la vida te da en una ocasión, me decía: ¡Un día a la vez!

¡Vaya! Es impresionante, como me tranquilizaba eso. Sentía que volvía en control de mí. Por esa razón la tengo de forma permanente, así puedo leerla, cuando tengo episodios de ansiedad.

Vivimos una etapa donde no valoramos los pequeños momentos, los avances cortos y los triunfos mínimos. Son cosas que cuando se acumulan, se puede ver lo que se ha crecido y caminado en esta ruta.

Pensamos que todo tiene que ser grande: Triunfos, avances y pasos; pero de repente lo que necesitamos es hacer las cosas desde lo pequeño y disfrutar el proceso. En fin… Vivir ¡Un día a la vez!

Pienso que si esto, lo hubiera sabido muchos años atrás, de repente habría hecho varias cosas diferentes. Pero también pienso que, sin todo este aprendizaje, no sería la persona que hoy soy. Un poco madura, algo sabía y menos impulsiva.

No sé si caeré en el bache de la ansiedad, esa que lleva a la desesperación. Trato de mantener control. Saber que hay situaciones que no dependen de mí y que todo merece tener su día propicio.

¡Un día a la vez! No es una frase vacía, simboliza mucho. Me hace ver que todo tiene su momento.

No sé qué me depara el futuro, pero tengo paciencia y esperanza. Vienen grandes momentos, que lograré, siempre consciente que el trayecto tiene sus complejos.

Bueno amiga… No quiero seguir aburriéndote con mis cuentos y reflexiones, estoy seguro que pronto, vendré a contarte muchas cosas más.

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